DIETA SIN GLUTEN ¿NECESIDAD O MODA?


En una sociedad donde es habitual modificar la dieta como consecuencia de modas, el gluten no iba a ser una excepción. Existe una creciente popularidad en que las dietas sin gluten reducen el peso y mejoran la calidad de vida, especialmente si este fenómeno es apoyado por “celebrities”

La renuncia voluntaria al gluten sin ser celíaco se debe al mito de que afecta a la salud de forma negativa y cuyos beneficios son que ayuda a adelgazar, evita problemas de digestión y aumenta el nivel de bienestar de la persona.  Por tanto, no podemos decir que el gluten sea malo para quien no sea celíaco y tampoco que tiene beneficios probados renunciar a él.

¿EN QUÉ SE FUNDAMENTAN ESTOS SUPUESTOS BENEFICIOS DE NO COMER GLUTEN?

Donde más se consume gluten es a través de alimentos poco saludables como son la bollería industrial, dulces, alimentos ultraprocesados, precocinados, cómida rápida. Por lo que al dejar de abusar de este tipo de productos se es más saludable y además ayuda a adelgazar porque se reduce la ingesta de azúcares y grasas. En definitiva, cambiar malos productos que contienen gluten por otro saludables aumentan el bienestar de la persona.

¿QUÉ CONSECUENCIAS PUEDE TENER ESTA MODA?

El principal efecto negativo de esta moda es la banalización de la enfermedad ya que se le da poca importancia aumentando los casos de contaminación cruzada. Por ejemplo, al pedir comida sin gluten por ser más sano se puede pensar que no pasa nada si se mezclan algunas trazas lo que puede ser fatal para los celíacos. Por otro lado, la industria alimentaria se está aprovechando de la situación catalogando productos sin gluten que naturalmente no lo son, viéndose como una oportunidad para subir los precios. Respecto a los productos específicos para celíacos, a su elevado precio se añade una mayor producción de alimentos no saludables en esta línea. Además, las campañas de marketing tienen una gran influencia en la creencia de que los productos sin gluten son una alternativa más saludable que aquellos que lo contienen.

En definitiva, ni el gluten es malo ni tampoco es la base de una alimentación sana. No es necesario dejar de comer gluten sino cambiar los malos hábitos sustituyendo los procesados por comida real ya que una napolitana de chocolate sin gluten sigue siendo igual de mala. Por tanto, el gluten no es imprescindible en una dieta equilibrada ya que el problema no está en el gluten sino en comer mal.

Estos productos suelen contener más azúcares añadidos y grasas, pueden tener más sodio o aportar menos fibra que es clave para la salud. Un déficit de fibra puede conducir a estreñimiento y a problemas intestinales. Y una ingesta adecuada de fibra y de granos integrales, por el contrario, se asocia a una reducción del riesgo de cardiopatías, algunos tipos de cáncer, diabetes tipo 2, entre otros.

No hay pruebas que demuestren que seguir una dieta sin gluten, sin necesidad, pueda ser beneficioso. Además, esta estricta adherencia a una dieta libre de gluten en la enfermedad celíaca puede mejorar el índice de masa corporal (IMC) ya que, como hemos explicado, el gluten está presente en muchos alimentos de baja calidad. Las asociaciones de celíacos insisten en que no es aconsejable abandonar el gluten sin prescripción médica y sin que haya un problema de salud que así lo requiera.

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Bibliografía:

https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Dieta-gluten-necesidad-capricho_0_644986181.html

https://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20180126/44281211639/dieta-sin-gluten-perjudicial-celiaco.html

https://www.directoalpaladar.com/salud/comer-sin-gluten-sin-ser-celiaco-que-sentido-tiene

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