La sensibilidad al gluten no celiaca es una afección que agrupa a personas con síntomas similares a los celíacos en lo que respecta a un síndrome de intestino irritable y que carecen de los marcadores serológicos (presencia de anticuerpos en sangre) y de la predisposición genética que caracteriza a la enfermedad celiaca.
El término implica síntomas gastrointestinales que se producen por la ingesta de gluten en personas que no han sido diagnosticadas como celiacos. Se han descrito alteraciones en la permeabilidad intestinal y producción de interleucinas y otras citocinas que sugieren la participación de la inmunidad innata en comparación con personas celiacas.
Además del gluten, otras proteínas presentes en los cereales como los inhibidores de la tripsina-amilasa, o la lecitina pueden ser los responsables de esta enfermedad. Los inhibidores de la tripsina-amilasa tienen la capacidad de activar a linfocitos reguladores TLR4, lo que sugiere que la respuesta inmunitaria innata en el intestino delgado juega un papel fundamental en la inflamación y alteración de la permeabilidad intestinal de los pacientes con sensibilidad al gluten no celiaca.
Por tanto, concluimos que no es una enfermedad autoinmune, tampoco se cree que cause el mismo daño al intestino delgado como lo hace la enfermedad celiaca.
En otros casos, existe una alergia al trigo, cuya principal diferencia es que en vez de ser una enfermedad autouinmune, es una reacción de hipersensibilidad, mediada por inmunoglobulina E.
Los síntomas se desencadenan al poco tiempo tras haberse producido la exposición. El contacto con el cereal se puede dar por vía digestiva (con problemas cutáneos como urticaria, respiratorios como, estornudos o broncoespasmos, y digestivos como diarrea, vómitos…), respiratoria (lo que se conoce como «asma del panadero») Se trata de una enfermedad alérgica causada por la inhalación de harina de trigo a diario.
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